Que tiempos, ¿No? Esa época donde nuestros abuelos se conocieron o ya tenían un romance y como lo hacemos nosotros hoy, también iban a clubes y a lugares para tomar un poco y bailar pero ¿nos hemos puesto a pensar que música escuchaban ellos en aquellas noches de sábado donde todos en los años 70’s? ¿Que grupos o artistas estaban de moda? Hoy hablaremos y nos teletransportaremos a esas noches que fueron totalmente irrepetibles.
Casi sin querer, la influencia de la música disco ha estado presente ya más de 40 años. ¡No se hagan! Por muy rockeros que sean, alguna vez han mostrado sus mejores pasos con esas canciones «viejas» que sin duda tienen un pegadizo ritmo setentero. Los de más de 30 seguro tarareaban cada semana el tema homónimo del grupo Quartz, conocido en México como: la rola de La Carabina de Ambrosio.
En los 70’s el llamado sonido discoteque dominó hasta la saciedad radios y salas de baile en Estados Unidos y el mundo, al grado que en 1979, convocadas por el DJ Steve Dahl y bajo el lema disco sucks, miles de personas se congregaron en el estadio Comiskey Park de Chicago y quemaron acetatos. Ese acto de intolerancia, llamado, Demolition Night, rememoró la quema de discos de The Beatles luego que John Lennon proclamara que eran más famosos que Jesucristo. Pero, ¿por qué era tan odiada esa música?
A menudo la crítica hacia la disco se asienta en lo repetitivo y supuestamente simple en su composición, lo cual resulta falso o, por lo menos, impreciso. El soul y el funk son su raíz. El sonido «Motown«, del sello del mismo nombre, vendió millones de álbumes a público de todos los colores en los años 60 construyó la base sobre la que se fundamentó la disco, a finales de esa década innumerables artistas diversificaron el tiempo, ritmo y orquestación de sus canciones.

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El filme Saturday Night Fever es más que bueno, pero lo que definitivamente ayudó a impulsarlo fue el soundtrack; ocho temas de The Bee Gees (cinco interpretados por ellos) y cuatro números, uno en los «charts» catapultaron a la disco a la estratosfera para, entre 1977 y 1979, permitir el imperio de ese género sobre el rock y cualquier otro, ya a escala mundial.
Gloria Gaynor y su himno «I Will Survive«, Boney M, Village People, Earth Wind And Fire, Chic, Donna Summer y el ya entonces superestrella Michael Jackson, colocaron un sinnúmero de temas en las listas de éxitos; para esas fechas las estaciones de radio minimizaban lo que no oliera a pista de baile.
La influencia de la avalancha disco luego de Fiebre de Sábado por la Noche obligó, literalmente, a rockeros consagrados (sin duda presionados por sus disqueras) a lanzar un single que por lo menos coqueteara con el sonido disco. Así, The Rolling Stones, con Miss You; Rod Stewart y su Da ya think I’m Sexy?; Blondie de la mano de Heart of Glass y Kiss con I Was Made For Lovin You, por citar algunos, cedieron al embate y colocaron temas que, por supuesto, les reportaron altas ventas y tiempo radial.
Sin importar cuál fue la primera rola disco, (tal vez Only The Strong Survive, de Jerry Butler, de 1969), piezas memorables fueron creadas durante los primeros años 70 que dieron la pauta al sonido; Barry White, Jackson Five (y más tarde Michael con Don’t Stop ‘Til You Get Enough), Donna Summer, KC And The Sunshine Band y Abba, entre otros, mandaron en la primera mitad de la década.
Que bellas canciones, tantos artistas… y te aseguro que alguno de ellos te ha sonado o incluso eres fan de alguno o algunos y ¡cómo no! Como no amar y adorar a todas estas estrellas que con su originalidad y ese movimiento involuntario tan remarcado en la historia de la música lograron enaltecer lo que era una música que tenía un propósito: «Sonríe, baila y vive el presente ¿Que más da?» Podría pasar horas escuchando esta música y seguro tus abuelos hablarían maravillas de sus épocas doradas acompañadas de estas melodías que son totalmente eternas.

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