Fábula de Esopo, El Zorro y la Cigüeña

La gran fábula de Esopo «El Zorro Y La Cigueña» nos deja una gran enseñanza

El Zorro y La Cigüeña en una fábula escrita originalmente por Esopo la cual tiene una excelente moraleja. Leéla aquí.

El zorro y la cigüeña
Fábula de Esopo

Al zorro le encantaban las bromas pesadas y quiso gastarle una a su amiga la cigüeña. Un día la invitó a cenar a su casa y la cigüeña aceptó con mucho agrado. La cigüeña se presentó a la hora acordada y tras conversar un buen rato, se dirigieron al comedor.

El zorro había preparado una deliciosa sopa, pero la sirvió en dos platos muy llanos. La cigüeña apenas pudo probar la sopa con la punta de su largo pico. El zorro, entre risas burlonas, se tomó toda la sopa y al final se lamió y relamió el plato.

La cigüeña pronto se dio cuenta de la broma de mal gusto que le estaba jugando el zorro. Sin embargo, disimuló su enojo. Al despedirse, dio las gracias al zorro dejándole saber que estaba invitado a almorzar a su casa al día siguiente.

El zorro se presentó en la casa de la cigüeña. Al entrar, sintió un olor exquisito que le hizo agua la boca y lo llenó de emoción. Pero la emoción le duró poco, porque el guiso que había preparado la cigüeña le fue servido en un jarro muy largo y de cuello estrecho. La cigüeña alcanzaba fácilmente el guiso con su pico, pero no el zorro con su hocico ancho y corto. El zorro, muy avergonzado, se marchó con el rabo entre las patas.

Moraleja: No hagas a los demás lo que no desees que te hagan.

Imagen: https://www.loscuentoscortos.net

El zorro y la cigüeña eran muy buenos amigos. Al zorro le gustaba mucho hacer bromas pesadas, un día decide hacerle una broma a su amiga cigüeña, la invita a comer a su casa y la sorprende sirviéndole en unos platos demasiado planos, lo que hace que se le dificulte siquiera probar la comida a la cigüeña por su pico largo.

Al día siguiente, la Cigüeña invita al zorro a comer a su casa y le sirve en un jarrón largo y de cuello angosto, esto hace que el zorro no pueda comer y se retire avergonzado de la casa de la cigüeña.

El zorro fue egoísta al hacerle esa broma a la cigüeña. Hay que pensar en las necesidades de las demás personas, así como hacemos con las nuestras. No hagas lo que no quieres que te hagan.

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