Sabemos que es importante conservar las especies de todo tipo, ya sea la mas pequeña o la mas grande. Plantas, insectos, animales, hongos, bacterias… todos son importantes y tienen un papel crucial para nuestro ecosistema.
Hoy nos centramos en una planta llamada Encephalartos woodii. De dicha especie, solo queda un ejemplar macho, pero aún se tiene posibilidades de reproducirla, pues esta especie ha subsistido desde que los dinosaurios caminaban por el mundo. Ahora bien, los científicos de la Universidad de Southampton, en Inglaterra, están usando inteligencia artificial para encontrar alguna forma para que se pueda reproducir y conservar su especie. El problema con esto es que esta planta es dioica.
Este término se usa para las plantas, mas específicamente a aquellas plantas que poseen macho y hembra, pues aquellas plantas que sean dioicas nesesitan de la intervención de un macho y una hembra para poder producir frutos o semillas. No todas las plantas son así: también hay plantas monoicas. Dichas plantas tienen la presencia de ambos sexos en la misma flor.

Imagen: https://powo.science.kew.org/
La lucha por la preservación de la especie, con apoyo humano.
Se realizaron múltiples búsquedas en Sudáfrica con la esperanza de encontrar un espécimen hembra, pues hasta ahora solo se tiene un ejemplar macho silvestre y clones del mismo tambien machos.

Imagen: https://animalpolitico.com/
La doctora Laura Ciniti, investigadora de la Universidad de Southampton, encabeza un proyecto que está usando drones e inteligencia artificial para encontrar hembras de E. woodii.
«La historia de la E. woodii me inspiró mucho; parece uno de esos cuentos clásicos de amor no correspondido.
Tengo esperanza de que haya una hembra en algún lugar ahí fuera; al fin y al cabo, debió haber una en algún momento. Sería asombroso recuperar esta planta tan cercana a la extinción mediante reproducción natural«.
Laura Ciniti, investigadora inglesa
Se están utilizando drones para tomar fotografías al bosque, para posteriormente ser inspeccionadas con inteligencia artificial en la búsqueda de algún ejemplar hembra de esta especie. Hasta ahora, ya registraron menos del 2% de las casi 4,100 hectáreas de bosque de Sudáfrica
Por ahora, solo nos queda esperar a que lo mejor pase y puedan encontrarle una compañera a esta solitaria planta; y así poder conservar esta especie al borde de la extinción. ¿Qué opinas, lector? ¿Podrá esta planta terminar bien su historia de amor no correspondido? ¡Escríbeme y déjame un comentario! Mientras tanto, te invito a que nos sigas leyendo en Revista SOMOS CONALEP. ¡Nos leemos pronto!
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