Un robot devuelve a los pájaros el canto casi olvidado

El canto del chingolo macho (Zonotrichia capensis) es uno de los sonidos más característicos de Sudamérica. En sólo unos segundos, este pequeño pájaro (marrón claro o blanquecino con manchas negras) emite su melodía. Cada familia de chingolos tiene su propia canción, que entonan durante toda su vida. Este comportamiento está profundamente arraigado en la interacción entre chingolos machos jóvenes y adultos, que transmiten los patrones de su canto.

Entre 2020 y 2023, investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en Argentina, emprendieron una audaz tarea, desarrollaron un “tutor robótico”: un dispositivo capaz de emitir la melodía olvidada para que las aves jóvenes pudieran aprender de ella. Como resultado, los chingolos que viven en el Parque Pereyra Iraola, una reserva natural de unas 10 hectáreas en Buenos Aires, aprendieron la canción sintética, la incorporaron a su repertorio y ahora la cantan con orgullo.

Siempre pensamos en la preservación de la biodiversidad como una cuestión genética, pero también implica una cuestión cultural, Aquí pusimos de moda una canción extinta, y es un caso de cómo se puede reintroducir toda una cultura si es necesario.

Gabriel Mindlin, director del Instituto de Física Interdisciplinaria y Aplicada (INFINA) de la UBA.

Aprender una canción perdida para mantener la tradición

El chingolo es una de las 4000 especies de pájaros cantores conocidas en el mundo. Aunque algunos aspectos de su canto están condicionados genéticamente, en el caso del chingolo macho se aprende de un tutor, casi siempre el padre. La joven ave aprende a vocalizar y cantar este proceso dura aproximadamente tres meses después del nacimiento y al principio, le cuesta controlar sus músculos, pero con el tiempo este se vuelve un patrón muy refinado, ésta misma dura unos segundos y se repite cada amanecer.

Es una canción distintiva, como una huella dactilar pero aprendida, sirve para atraer a la hembra y proteger su territorio.

Ana Amador y Roberto Bistel del estudio resultante de 2024, publicado en Physica D: Nonlinear Phenomena.
Canto de un ave.
Imagen: https://ecoosfera.com

Los estudiosos Mindlin, Amador y Bistel, afirman que su herramienta es prometedora para preservar el repertorio vocal de las aves salvajes.

Existen bancos genéticos con grandes congeladores, pero ¿y la conservación cultural? ¿No deberíamos tener bancos de grabación de cantos?
Nuestro trabajo allana el camino para pensar en la preservación de las especies de una manera más holística.

Ana Amador del estudio resultante de 2024, publicado en Physica D: Nonlinear Phenomena.

El equipo de INFINA ya está trabajando con chingolos y otras especies del sur de Argentina, con un objetivo: diseñar una red neuronal que ayude al reconocimiento automático del canto de cada individuo. 

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