«LA FUERZA DE DIOS», de Sherwood Anderson.


★El cuento La fuerza de Dios, de Sherwood Anderson, publicado originalmente en Winesburg, Ohio (1919), es una poderosa exploración del conflicto interior entre la fe religiosa y los impulsos humanos.

Sherwood Anderson
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A través del personaje del reverendo Curtis Hartman, Anderson retrata con crudeza y sensibilidad la fragilidad moral de un hombre que, pese a su rol espiritual, no está libre de dudas, deseos ni contradicciones.
Hartman es un pastor respetado, silencioso y cumplidor, pero profundamente inseguro de su propia fe.

Su rutina se ve alterada cuando, por azar, observa a su vecina Kate Swift, una mujer moderna e independiente, quien despierta en él una tentación inesperada. A partir de ese momento, el relato se convierte en una lucha constante entre la represión y el deseo, entre la culpa y la justificación religiosa.


Lejos de presentar un mensaje moral simple, Anderson plantea una crítica sutil a la forma en que la religión puede ser utilizada para racionalizar conflictos internos. Hartman no vence la tentación: la transforma. Interpreta su obsesión como una revelación divina, convencido de que Dios se ha manifestado a través de la mujer que lo perturbó. Este giro final resulta inquietante y profundamente humano, pues revela cómo la mente puede distorsionar la fe para sobrevivir al conflicto interno.

La fuerza de Dios no es solo una historia sobre religión, sino sobre la psicología, la represión y la necesidad desesperada de encontrar sentido. Anderson nos recuerda que incluso quienes predican la virtud están hechos de las mismas pasiones y debilidades que el resto de la humanidad.


☆Este relato de Sherwood Anderson es una lectura imprescindible para quienes se interesan por la psicología humana. El autor muestra que la fe no siempre es un refugio seguro, sino también un espejo que refleja deseos, culpas y autoengaños. El cuento invita al lector a cuestionar la idea de la pureza moral absoluta y a reconocer que incluso las figuras religiosas más respetadas pueden verse atrapadas por pasiones que no comprenden.

Recomendamos este cuento porque sigue siendo actual: habla del choque entre lo que somos y lo que creemos que deberíamos ser. Leerlo es enfrentarse a una pregunta incómoda pero necesaria: ¿hasta qué punto usamos nuestras creencias para huir de nosotros mismos?

“Incluso quienes predican a Dios pueden perderse en su propio reflejo.”

Te invitamos a leer el cuento en el subrayado del primer párrafo y no te olvides de compartirnos lo que piensas de él. Sigue nuestra página y continúa leyendo los mejores cuentos del mundo. ¡Te mando un saludo desde Revista SOMOS CONALEP!

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