Nacen bajo el sol, guardando en su cáscara dorada la luz del verano. Pequeños y brillantes, esconden un sabor intenso que despierta los sentidos y transforma lo simple en extraordinario.
Entre montes que huelen a madrugada y manos que conocen el ritmo de la tierra, late un oficio antiguo. Allí, donde la neblina acaricia los días y el trabajo se vuelve canto, nace una historia que despierta antes que el sol.