En el Amazonas vive un pueblo indígena que se resistió al Imperio Inca y a los conquistadores españoles; un pueblo con una mitología vasta y un terrible castigo para aquellos que osan enfrentarse a ellos.
¿Quiénes son los jíbaros?
Contando 80,000 personas aproximadamente, los shuar (cuyo nombre popular es jíbaros, también escrito “jivaros” o “xibaros”) son un pueblo indígena repartido en su mayoría por las “cuencas amazónicas” de Perú y Ecuador, cuya lengua es el jibarán.

Fueron invadidos por los incas en 1490 en un intento de conquista, que al igual que las incursiones españolas de 1549. fracasó. Estos últimos fueron quienes les dieron a los shuar el vulgar nombre de “jíbaros” como sinónimo de “salvajes,” muy probablemente por xenofobia y rencor, y quizá en menor medida por la brutalidad de cierta práctica de esta tribu: el tzantza.
Tzantza
Para los shuar esta era simplemente una forma de asegurarse de que sus enemigos estuvieran (y se quedaran) muertos: Cortar su cabeza, desprender los huesos, sacar los sesos, ojos, etc. y reducir su tamaño al hervirla en agua con jugo de liana y otras hojas. Esto más que nada ocurría al enfrentarse un clan shuar con otro, siendo el jefe del clan vencedor quien se quedaba con la cabeza del perdedor, además de pasar a los miembros del clan rival al suyo. Es un proceso complejo que conlleva muchos más pasos de los que menciono aquí.

Esta práctica posee un gran simbolismo gracias a la creencia shuar de que el espíritu de una persona está en su cabeza, por lo que reducirla significaría debilitar al espíritu y atraparlo para que no disfrute de otra vida después de la muerte (o, en el caso de los shuar, que no pueda resucitar.) Es por esto que quien la realizara debía estar en ayunas y en un profundo estado de meditación. Se creía que el espíritu dentro de la cabeza perdía poder cuando dentro del hogar en el que estaba empezaban las desgracias o cuando las mujeres de la casa perdían su fertilidad.
Sin importar el peso de esta práctica en la cultura shuar, está prohibida en Perú desde los años 50, y desde los 60 en Ecuador.
Hoy en Día

Hoy en día ha ocurrido con los shuar lo mismo que con muchos pueblos indígenas alrededor del mundo: Han dejado de lado sus creencias animistas (o sea, relacionadas con los poderes sobrenaturales que abundan en la naturaleza) y “paganas” o las han combinado con el catolicismo o el cristianismo. Son pueblos pacíficos y dedicados en su mayoría a la agricultura, llevando vidas tan modernas como cualquier otra persona.
Bien podría terminar esta nota con lo anterior, pero no está de paso mencionar que el tráfico de las cabezas reducidas durante el tzantza es algo increíblemente popular en el mercado negro dada la rareza de estos amuletos y el morbo que provocan incluso solo con aparecer en películas o series que no le dan otro trato que el de un susto barato.
Además, si bien es cierto que esta práctica ya ha sido prohibida y la verdad es que ya nadie parece querer volver a ella, el tzantza es algo por lo que siempre se le recordará al pueblo shuar como “el más temible del Amazonas;” y me atrevo a afirmar que no muchos saben del insultante origen de su nombre más popular.

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