Durante más de un siglo, un pequeño muñeco vestido de marinero ha sido señalado como responsable de travesuras, ruidos inexplicables y extraños sucesos. Hoy permanece encerrado tras un cristal pero su historia continúa creciendo.
Sentado dentro de una vitrina en el Fort East Martello Museum, en Key West, Florida, este pequeño personaje vestido de marinero es uno de los objetos más famosos asociados con historias paranormales en Estados Unidos. Su existencia es completamente real: el muñeco existe, tiene una historia documentada y puede visitarse actualmente en el museo. Lo que no puede demostrarse científicamente es la parte más aterradora de su fama: que esté embrujado o que tenga poderes sobrenaturales.

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Un regalo «inocente»
La historia comienza a principios del siglo XX con Robert Eugene Otto, un niño de una familia prominente de Key West al que llamaban “Gene”. La leyenda más conocida sitúa la llegada de Robert a la familia Otto en 1904. El muñeco fue regalado por una sirvienta de nombre desconocido: la mujer habría sufrido supuestamente maltratos por parte de la familia y ella en venganza aprendió voodoo,y curiosamente, Otto mostró rápidamente un apego inusual por el muñeco y lo trataba como si fuera un niño real. El niño comenzó a llevarlo a todas partes, jugaban juntos y dormían cerca.
Lo verdaderamente extraño llegó después. Cuando Gene era niño, acostumbraba culpar a Robert cuando ocurría alguna travesura. Cuando algo desaparecía, algo se rompía o alguna travesura ocurría dentro de la casa, Gene tenía una explicación: «Robert lo hizo«
Con el paso del tiempo comenzaron a circular historias sobre el comportamiento extraño del muñeco. Se decía que cambiaba de posición, que podía emitir sonidos o que parecía responder a lo que ocurría a su alrededor, y algunas versiones incluso aseguraban que los habitantes de la casa escuchaban conversaciones entre el niño y el muñeco.

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Los relatos más oscuros hablan de noches en las que Gene despertaba aterrorizado, y según algunas versiones de la leyenda, sus padres escuchaban ruidos procedentes de su habitación y al entrar encontraban muebles desplazados o cosas fuera de lugar. Gene solo señalaba al muñeco.
También comenzaron a aparecer historias sobre ropa rasgada, objetos que cambiaban de lugar y juguetes destruidos. Algunas versiones cuentan incluso, que los empleados de la casa se sentían tan incómodos que terminaban abandonando su trabajo.
Pero había algo que hacía que Robert resultara todavía más inquietante: su expresión. El muñeco no tenía un rostro especialmente aterrador; sin embargo, algunas personas aseguraban que su expresión parecía cambiar dependiendo de lo que ocurría a su alrededor.
Incluso cuando Gene se convirtió en adulto, no quiso separarse de él. La historia cuenta que la presencia del muñeco llegó a convertirse en una fuente de conflictos dentro de su matrimonio. Gene continuaba dándole un lugar especial, mientras su esposa no compartía aquella fascinación.
El muñeco que recibe cartas de disculpa
Quizá uno de los aspectos más curiosos de la historia de Robert, no sea que supuestamente se mueva, sino lo que ocurre con algunas personas después de visitarlo.
Existe una costumbre alrededor del muñeco: si quieres tomarle una fotografía, muchas personas recomiendan pedirle permiso primero, y quienes creen en la leyenda aseguran que Robert no tolera que alguien se burle de él o le tome fotografías sin respeto.

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Y aquí aparece la parte más famosa de la maldición. Visitantes que dicen haber ignorado la advertencia han contado posteriormente que tuvieron accidentes, problemas personales, dificultades inesperadas o simplemente una cadena de mala suerte y entonces llega la carta. “Robert, perdóname.”
La tradición ha llegado tan lejos, que las paredes cercanas a su exhibición se han llenado de historias y mensajes de personas que creen haber provocado su ira.
Con esto llegamos al final de esta historia, espero te haya gustado y si quieres leer mas notas relacionadas puedes visitarnos en la pagina de Revista Somos Conalep y echarte una vuelta. Dicho esto me despido. ¡Nos vemos pronto!
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