Silent Hill: Townfall completa el regreso de la franquicia con otra excelente entrega

22/09/26

*Traducido del inglés por la nota original de Mark Delaney, Gamespot.

Hace tan solo unos años, el nombre de Silent Hill se consideraba una reliquia del género de terror. Sus mejores entregas eran las primeras, lanzadas hace 20 años o más, y desde entonces había perdido el rumbo. Sin embargo, en los últimos tiempos ha vuelto a encontrar su norte: primero con el notable remake de Silent Hill 2 desarrollado por Bloober Team en 2024, y luego con el brillantemente rompedor Silent Hill en 2025. Ahora, con Silent Hill: Townfall de Screen Burn, el regreso se siente completo. Townfall es la tercera entrega memorable en apenas tres años, resucitando una saga legendaria para una nueva era.

Al igual que Silent Hill, Townfall desafía la tradición y lleva la saga fuera de Estados Unidos, esta vez a Escocia. Allí, un hombre estadounidense llamado Simon Ordell aparece en la orilla de un pueblo isleño y obrero, St. Amelia. De inmediato, Townfall capta ese tono tan fundamental de un juego de Silent Hill. Es algo que va más allá de la niebla que se ha vuelto sinónimo de la franquicia: es esa quietud inquietante, esa sensación de tristeza que acecha en cada tienda y al final de cada callejón, y que perdura como un presagio del terror que inevitablemente vendrá después. Aunque respeta algunos de los pilares de la saga, se trata de una entrega totalmente independiente. Funciona igual de bien incluso si este es tu primer juego de Silent Hill.

Imagen de Silent Hill Townfall.
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Conforme exploras el pueblo, queda claro que St. Amelia sufrió una tragedia desgarradora que lo paralizó de la noche a la mañana. La plaza está repleta de emotivos altares a las víctimas y pancartas exigiendo justicia, aunque la verdad detrás de lo ocurrido tarda en revelarse. Fiel a la saga, la niebla y la melancolía sirven de marco para impactantes revelaciones que solo ven la luz hacia el final.

Sin embargo, la historia no es predecible. Su guionista y fundador del estudio, Jon McKellan, demuestra una devoción total por la saga. Él y su equipo entienden qué hizo grande a Silent Hill, pero también se atreven a reinterpretar sus reglas. Townfall desafía las expectativas: juega con los conceptos tradicionales del universo, retuerce las ideas preconcebidas y entrega una experiencia fresca que reinventa lo que la saga puede llegar a ser.

Simon cuenta con un televisor de bolsillo, Con este dispositivo, Simon puede vislumbrar las siluetas de los monstruos que deambulan por St. Amelia. El jugador debe sintonizar la señal de las criaturas y alternar entre ellas para rastrear sus movimientos y esquivarlas. Aunque al principio parece una mecánica secundaria, resulta vital cuando la desventaja numérica se complica. Combinado con la capacidad de asomarse tras las coberturas, se convierte en el título más enfocado en el sigilo de toda la saga.

Además, es posible distraer a los enemigos encendiendo radios o lanzando objetos para luego esconderse en taquillas. Sin embargo, en zonas saturadas de monstruos, el uso constante de estos escondites hace que la tensión de esos momentos pierda efectividad con el tiempo.

Imagen de Silent Hill Townfall.
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Como suele ser habitual en Silent Hill, la historia solo cobra sentido completo al revelar sus últimas cartas, e incluso entonces será necesario desbloquear sus múltiples finales para obtener todo el contexto. Aun así, ya en la primera partida Townfall logra salir de la sombra de las mejores entregas de la saga y ganarse un lugar a su lado. Aunque no alcance la cima histórica de la franquicia, su argumento vuelve a dejar ese rompecabezas tan familiar y bienvenido que nos impulsa a encajar todas las piezas.

Temáticamente, el juego equilibra muy bien dos mundos: se siente como un homenaje a lo mejor de la saga mientras ofrece una perspectiva dolorosamente atemporal. Aunque Townfall está ambientado en 1996, sus retratos sobre la crueldad siguen de plena actualidad hoy en día. Al mismo tiempo, resulta ser una de las entregas más esperanzadoras de la franquicia. No cambia el malestar por la esperanza; sigue siendo una historia oscura con la frialdad incómoda tan característica de Silent Hill, pero logra dejar entrar un poco de luz sin perder su esencia más tétrica.

Townfall, al igual que Silent Hill f antes de él, refleja lo que más me apasiona de este renacimiento. Al arrancar la idea de Silent Hill de sus raíces para llevarla a distintas partes del mundo, estamos descubriendo la saga a través de nuevas perspectivas culturales como nunca antes. Pasamos casi 30 años debatiendo qué era y qué debía ser Silent Hill. Incluso los estudios que asumieron la titánica tarea de tomar el relevo de Team Silent parecían limitarse a imitar los entregas más clásicas y queridas. Townfall no solo demuestra que desarrolladoras como Screen Burn entienden los orígenes de Silent Hill, sino que también nos enseña hacia dónde puede evolucionar la franquicia.

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