¿Han escuchado hablar del Mictlán? El Mictlán, (o también llamado por el nombre de Chicnauhmictlán que significa «Mictlán de los nueve«), se llama así porque se creía que cuando la persona moría el alma debía cruzar 9 etapas llenas de obstáculos, antes de ser devorados por los dioses mexicas de quien los gobiernan, Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, señor y señora del Mictlán.
Dice la cultura mexica, que el 29 de septiembre, el Mictlán abre las puertas del inframundo en la mezcla de los dos mundos: el de los mortales y el de las almas del otro lado. El 29 es la primera apertura: el día en el que llegan las almas a el suelo mortal. Las almas que llegan, son las almas de los que murieron en el año, o los que se adelantaron a su hora. No todas las almas llegaban el mismo día: es un recorrido escalonado que va creciendo y creciendo hasta el día 1 o 2 de noviembre. En la Huasteca, esto marcaba el Xantolo, su fiesta de «El dia de muertos».

Miclantecuhtli: imagen representativa.
La costumbre tradicional mexica no es tan diferente de la costumbre actual: en esta fiesta se quemaba copal para limpiar y marcar el camino correcto de las almas. Con esto se ponían ofrendas de agua, sal, velas, y comida, acompañado de rezos a los señores del Mictlán, «que bajen sanos y que encuentren su casa«. Tendían el camino de pétalos de cempasúchil y velas encendidas desde la puerta hasta el altar.
Asi como lo que se hace en el altar por tradición, también hay cosas que no deberíamos hacer. Por ejemplo, limpiar la casa por la noche: se creía que haciendo eso se barría lo que llegaba, en este caso la visita; o apagar las velas o tirar agua en la puerta, pues esto se debe a que se creía que esto podía espantarlos.
El camino permanece abierto desde el 29 al 30 de septiembre, y las puertas NO se cierran de golpe. Las almas recién llegadas descansan y se orientan hasta el 31 o 2 de noviembre donde finalmente regresan a su lugar correspondiente. Así que no olvides recibir las almas de tus antepasados con una ofrenda, o podrían perderse.
Gracias por leer, y hasta la siguiente nota 11.11
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