Un vistazo al inicio de nuestro pasado

El Lago de Texcoco fue uno de los cuerpos de agua más importantes del Valle de México, y ocupaba gran parte del territorio donde hoy se asienta la Ciudad de México. Este lago formaba parte de un sistema más amplio que marcó la historia, la cultura y la forma de vida de las civilizaciones que habitaron la región.

Toma aérea del Parque Ecológico del Lago de Texcoco.
Imagen: https://fabricadeperiodismo.com

Un mar interior en medio del valle

El Lago de Texcoco se formó en una cuenca cerrada, lo que significa que no tenía salida natural hacia el mar, por lo que el agua que se acumulaba provenía principalmente de lluvias y ríos. Con el paso del tiempo, esto provocó que sus aguas fueran salobres, es decir, con una mezcla de agua dulce y salada, lo que lo hacía diferente a otros lagos cercanos.

Además, este lago no estaba solo, sino que formaba parte de un sistema de cinco lagos interconectados que incluían Xochimilco, Chalco, Zumpango y Xaltocan. En conjunto, estos cuerpos de agua creaban un ecosistema único, con gran diversidad de flora y fauna, incluyendo aves migratorias, peces y plantas adaptadas a condiciones especiales, este entorno natural permitió el desarrollo de formas de vida muy particulares en la región.

Famosa X donde se proyectó construir un aeropuerto sobre el lago de Texcoco llenándose de agua otra vez. Imagen: https://piedepagina.mx

Donde nació una gran civilización

En medio de este lago, los mexicas fundaron la ciudad de Tenochtitlán, una de las urbes más impresionantes del mundo prehispánico. Para poder vivir en un entorno rodeado de agua, desarrollaron técnicas avanzadas como las chinampas, que eran islas artificiales utilizadas para la agricultura, permitiéndoles cultivar alimentos de manera eficiente.

Mapa antiguo del Lago de Texcoco.
Imagen: https://masdemx.com

El lago también funcionaba como vía de transporte, ya que las personas se desplazaban en canoas, y como fuente de recursos naturales, incluyendo peces, aves y plantas acuáticas. Más allá de lo práctico, el lago tenía un profundo significado espiritual, ya que estaba vinculado a la cosmovisión mexica y a su relación con la naturaleza y los dioses.

Señales divinas entre el agua

Una de las leyendas más importantes relacionadas con el lago de Texcoco es la historia de la fundación de Tenochtitlán, según la tradición, los mexicas vagaron durante anos hasta recibir una señal de su dios Huitzilopochtli: debían establecerse en el lugar donde vieran un águila posada sobre un nopal devorando una serpiente.

Un águila devora una serpiente de Fray Diego Durán.
Imagen: https://arqueologiamexicana.mx


Esta visión apareció en una pequeña isla dentro del lago, lo que llevó a los mexicas a fundar su ciudad en ese lugar aparentemente inhóspito, con el tiempo, esta leyenda se convirtió en un símbolo fundamental de la identidad mexicana, al punto de aparecer en el Escudo Nacional. Así, el lago no solo fue un espacio físico, sino también un escenario cargado de significado mítico y cultural.

Escultura de piedra que representa a Huitzilopochtli.
Imagen: https://www.infobae.com

Ecos culturales que aún permanecen

Aunque el Lago de Texcoco ya no existe como antes, su legado sigue presente en diversas expresiones culturales, no hay una festividad exclusiva dedicada al lago, pero sí existen celebraciones que retoman la herencia mexica y su relación con este entorno, como el Día de la Mexicanidad, donde se realizan danzas, ceremonias y actividades que evocan el pasado prehispánico.


Además, en la zona del antiguo lago se llevan a cabo eventos culturales, educativos y ecológicos que buscan generar conciencia sobre el cuidado del medio ambiente y la importancia de recuperar espacios naturales. De esta manera, aunque el agua haya desaparecido en gran medida, la memoria del lago sigue viva en la identidad y las tradiciones de la región.

Danzantes indígenas.
Imagen: https://www.periodicoelguerrero.com.mx

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